Tras 17 días de incendio, finalmente llueve en la Amazonia.

Al norte de Porto Velho, se ha registrado una lluvia que podría contener parte del fuego que está devastando la selva amazónica. Pese a que se trata de lluvia ácida, debido a la concentración de azufre acumulada en las nubes, se espera que mantenga el suelo lo suficientemente húmedo para impedir el paso de las llamas y extinguirlas en esta área de la región. Lamentablemente esto no salvará la vida de cientos de especies que están sufriendo a causa del desastre.

A diferencia de lo que ocurrió con Notre Damme, solo se han recaudado 120,000 dólares para apagar el incendio.

El gobierno brasileño por su parte, se niega a invertir afirmando no contar con el presupuesto suficiente y solo ha mandado a unos cuantos cuerpos de bomberos.

Solo Bolivia se ha esforzado en alquilar un avión súper tanque, que podría irrigar una gran cantidad de agua sobre la selva.

Los ambientalistas advierten que, de no detenerse el incendio durante los primeros 20 días, la situación será incontenible.

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